1
El corazón constante
no admite leyes,
porque el cielo lo manda
y él obedece.
La mujer cuando quiere
con buen cariño,
es lo mismo que el cielo
cuando está limpio.
2
Hay algunos mocitos
no digo muchos,
aunque estén contra el fuego
les dentra chucho.
Qué viva la pareja
digo cantando,
porque es la última vuelta
que están bailando.
Tomado a Don José
Antonio “Piquillín” Güiraldes en San Miguel del Monte y San Antonio de Areco,
copiado en 1998.