Hermosa fragante flor
que en este mundo ha nacido,
otra igual no he conocido
ni en los jardines de amor;
de todas sos la mejor,
ninguna podrá igualarte,
porque eres tan elegante
hecha de dos mil primores,
codiciada entre las flores
sos más fina que un diamante.
Encantas con tu mirar
porque eres diosa divina,
cual la perla cristalina
que nace a orillas del mar;
ninguna te ha de igualar
en todo este mundo entero,
me pregunto y considero
cuál será tu fundamento,
que has nacido en este tiempo
más hermosa que un lucero.
Perla de tanto valor,
clavel de tanta hermosura,
que no iguala tu ternura
al armiño superior;
ni al resplandeciente sol
que brilla en el alto cielo,
pero luces a este suelo
digo con admiración,
quien merezca vuestro amor
no he visto ni espero verlo.
Adiós ángel hermanado
vuestra llama es inmortal,
que ha reinado y reinará
mientras dure el mundo creado;
y cuando esté acabado
pasará más adelante,
Dios poderoso y constante
tres mil mundos puede hacer,
pero en ninguno ha de haber
hermosura semejante.
(Mi mayor) Tomado
a Natalia Lennon. Lo cantaba Victorino Nogueira, resero de San Antonio de
Areco. La versión fue tomada por “Piquillín” Güiraldes a Don Romualdo
Monasterio.