Después de tanto penar
con una pasión tan fuerte,
por fin me has de dar la muerte
si no te puedo olvidar;
para qué ingrata buscar
alivio a mi mal creciente,
si has de ser indiferente
con quien tanto te ha querido,
ya no hay más ley que el olvido
para tu amor inclemente.
Ya no queda otro consuelo
para el infeliz amante,
que una mujer inconstante
que tan mal paga su anhelo;
y si es castigo del cielo
el haberte amado tanto,
justo es que vierta mi llanto
por tus desdenes herido,
hasta que caiga rendido
al peso del desencanto.
Dejaré el tiempo pasar,
buscaré en la ausencia calma,
que las heridas del alma
el tiempo suele curar;
si no te puedo olvidar
volveré ingrata a quererte,
hasta que por fin la suerte
ponga término a mis penas,
ya que tan cruel me encadenas
a vivir contra la muerte.
Así al fin con la existencia
pueda mi amor acabarse,
siempre la flor al secarse
deja en la planta su esencia;
así yo con la vehemencia
de quererte hasta la muerte,
dejaré en mi cuerpo inerte
la esencia de tu cariño,
y con la calma de un niño
moriré creyendo verte.
(Do mayor; puente en Do menor
y Do mayor) Tomado
de Guerrero Cárpena. Según este autor este es el primer estilo conocido. Tuvo
varios nombres: Estilo de Pavón o Del Campamento. Allá por 1820 se lo conoció como El Maturrango y El Florido.
Con los Podestá se lo conoce como Estilo
de Moreira. La letra se atribuye a Santos Vega.