Cuando remonté mi vuelo
en tan crecido reposo,
caminar fue mi consuelo
en este mundo engañoso;
también quise por forzoso
el ser libre donde quiera,
voy a seguir mi carrera
dando las vueltas al mundo,
soy un ave pasajera
que ando volando sin rumbo.
En medio de mi carrera
y mi destino fatal,
me salen a preguntar
otras aves pasajeras;
les digo son lisonjeras,
yo camino sin segundo,
sin estorbar a ninguno
oigo las aves cantar,
me consuelo con mirar
como disfrutan del mundo.
Oigo las tiernas canciones
de las demás avecitas,
que con voces exquisitas
alegran los corazones;
gozan de ricos amores
yo en mis penas me confundo,
al ver que perdí en el mundo
suerte, consuelo y morada,
soy un ave desgraciada
que voy volando sin rumbo.
No hallo lugar que me agrade
para poder descansar,
pero un día ha de cesar
mi marcha precipitada;
perdí consuelo y morada
como amante palomita,
que va volando solita
sin tener dicha ni amores,
caminando entre las flores
con las demás avecitas.
(La mayor) Tomado
a Don Damián Lemos por Don “Piquillín” Güiraldes. Ricardo Almonacid la cantaba
con esta música. Damián Lemos era nativo
de San José de las Flores. Decía haberlo oído cantar en tiempo de sus
mocedades. Lemos era nacido en 1865 y contaba con 75 cuando dictó esta décima
en 1940.