Antes de venir el día
se oye tallir el cencerro,
y se oye toriar un perro
también con grande porfía.
Va adelante la madrina
para dentrar al corral,
y asustándose un bagual
de un balcón que está en la esquina;
y tres potrancas muy finas
de pelajes doradillas,
siempre buscando una orilla
con un tostado matrero,
y dentran al entrevero
con el resto e’ la tropilla.
Se enojó el viejo Narciso
dijo “no agarro ninguno,
me han agarrado el lobuno
sabiendo que lo preciso”;
“no se apotre Don Narciso”
respondió el viejo Mateo,
y agarre mi malacara,
que aunque el animal es feo,
es pingo que no se para
de aquí hasta Montevideo.
Puede poner el bozal
a ese pingo zaino zarco,
y si quiere andar en barco
hágase uno de lapacho;
¿y por qué no ensilló el macho
que trujo cuando usté vino?
dejando para lo fino
El petiso del muchacho.
Atajen grita un paisano
que allá yo voy y a mudar,
y ansí yo puedo largar
a mi querido tubiano;
que le he bajado una mano
y se encuentra algo transido,
desde lejos he venido
de casa de unos parientes,
donde me dice la gente
que lejos tiene su nido…
(Re mayor) De probable origen oriental, lo cantaba Don Mosco Pereyra de San Antonio de Areco.