Ya me han pedido que cante
y hacerme rogar no puedo,
si me llego a equivocar
tiemplo y empiezo de nuevo.
Para cantar en palacios
no tengo sabidurías,
yo canto en las pulperías
rodeau de mis apareceros,
lo que ninguno es pueblero
no les cuadran fantasías.
El hombre se habrá de hacer
a su buena o mala suerte,
para que al fin la muerte
lo tome bajo un buen techo;
y el camino más derecho
es el que siembre al cortar,
por eso es bueno llegar
a ser palo y no palenque,
que para usar el rebenque
hay que saber castigar.
Una palabra saca otra
y dos hacen delación,
y con la chispa más chica
se puede armar quemazón;
no hay animal pescuezero
si usté le gana el tirón,
también el gato es ligero
y se le escapa un ratón.
Un vicio cuesta tomarlo
pero todo es principiar,
fácil se llega a agarrar
y lo más cuesta dejarlo;
nunca piense en mezquinarlo
y hacer como el picaflor,
que pa picar una flor
pega cincuenta gambetas,
el hombre que está en carpeta
no debe ser tomador.
En la huella del querer
hay que ser precavido,
porque es un lazo tendido
para el hombre la mujer;
y un cáido habrá de saber
que no siempre se tropieza,
y debe alzar la cabeza
como el pato cimarrón,
que al sauce siendo llorón
no lo matan las tristezas.
Yo no le temo a la muerte
ni aunque la encuentre en la calle,
sin la licencia de Dios
la muerte no lleva a nadie.
Y aquí termina mi canto
ya les doy la despedida,
porque la fruta del árbol
no dura toda la vida…
Tomada a “Ciudadano” Videla Dorna