Si me quieren ser querer,
si me olvidan sé olvidar,
si me aborrecen también
con la misma he de pagar;
yo nunca me sé apurar
ni por nada me desvelo,
yo siempre tengo el consuelo
de cuando voy a pescar,
que si un peje se me va
otro queda en el anzuelo.
Es preciso comprender
que sea largo el aparejo,
por si el pescado está lejos
yo pesco con espinel;
desde que me dediqué
al oficio de pescar,
que si un peje se me va
yo me lo paso cantando,
señal que otro está picando
ni cuidado que me da.
Si pesco en agua salada
me fijo con gran cuidado,
porque según el pescado
debe de ser la carnada;
y si la mar está brava
dejo mi barco parado,
demasiado he navegado
contra ese murallaje,
despreceo el sabalaje
por pescar un buen dorado.
Hay tienen señores
míos basta ya de explicación,
si algún pescado he perdido
ni cuidado que me dio,
en otro anzuelo cayó
según he oído decir,
pero que me importa a mí
si estando baja la playa,
despreceo una mojarra
por pescar un surubí.
Dictada por Jacinto Escobar en el partido de Pueyrredón,
quien se la aprendió a un famoso cantor de ese partido llamado Eustaquio
Pereyra.