¿Dónde
está tu hermoso rostro
que
las rosas envidiaban?
¿Dónde
están tus bellos ojos,
luceros
que me alumbraban?
¿Dónde
tu boca divina
que
al coral avergonzaba
y que
en besos deliciosos
mis
tristezas encantaba?
De
las gracias misteriosas
que a
mi alma contentaban,
¿Dónde
estás tórtola hermosa,
dónde
estás mi dulce amada?
Más
ay que aún cuando te llame
no
oyes mis quejas amargas,
porque
duermes para siempre
en la
mansión de las almas.
Comentarios del Archivero
Antiguo triste venido del Alto Perú, recopilado por Juana Manuela Gorriti.