Señorita sabra usté
que la amo con frenesí,
y si me dijera ¡sí!
con usté me casaré;
un ranchito yo le haré
en la ribera del río,
tengo un catre que no es mío,
fina lana para almohada
y mitá de una frazada
para que no sienta frío.
Tengo pobre y sin embargo
una levita de moda,
que ostenta una larga cola
de metro y medio de largo;
un bastón que fue un encargo
a don Pedro el carpintero,
y las alas de un sombrero
al que le falta la copa,
y una camiseta rota
toda llenita de aujeros.
Un espejito redondo
para que se vea bien,
y una tremenda sartén
que falta ponerle al fondo;
ya ve que nada le escondo
para que no tenga queja,
y si por otro me deja
se ha de perder lo mejor,
una tina superior
y una escupidera vieja.
Tomada a Celina Videla
Dorna