Corralera, “En el pais expresado”
(Milonga)

En el país expresado 

cualquiera soldado infante, 

deja de serlo al instante 

y se pasa a ser montado;

para el más leve recado

que a un sirviente se le ofrece, 

a donde bien le parece

pilla un caballo corriendo, 

y aunque el dueño le esté viendo 

ninguna pena merece.   


Las bolas, cuchillo y lazo 

en dicho país infiero,

que mucho más que el dinero 

para comer son del caso; 

pues cualquiera que de paso

se le antoja alguna res,

la bolea por los pies, 

al lazo le arroja el cuello,

entra el cuchillo a degüello

y se la come después.


Para cada compañía 

le dan una vaca entera, 

y si es flaca la primera 

le tocan dos ese día; 

desde luego se podría 

abastecer a Granada, 

con la carne que hay tirada 

tan sólo en Montevideo,

continuamente y aún creo

que había de haber sobrada.  


Las cabezas se desprecian,

las asaduras se tiran, 

el menudo ni lo miran

y las manos se desechan;

únicamente aprovechan 

de la res más extremada, 

el costillar y rabada

con la lengua y los riñones,

dejando a los cimarrones 

lo demás de la carneada.   


Caballos, vacas y perros,

burros y demás ganados,

que en España son criados

con collares y cencerros;

allí por montes y cerros,

valles, campiñas y ríos, 

silvestremente bravíos

se divisan a montones,

y se llaman cimarrones 

por sus libres albedríos.

Comentarios del Archivero

Esta décima fue encontrada por don Ángel Battistessa en la Biblioteca Real de Madrid, documento que puede ser considerado un antecedente de la poesía regional y rioplatense. Hasta publicarla el eminente crítico argentino, eran sólo utilizadas para estudiar el desenvolvimiento de la Colonia del Sacramento en Uruguay. Don Lauro Ayestarán también la publica en su libro “Primitiva poesía Gauchesca en el Uruguay”