Quién dio la primer victoria
si no fue el gaucho argentino,
que hizo de sangre un camino
coronándose de gloria;
por él cuenta nuestra historia
en cada letra una hazaña,
quién coronó la campaña
de Los Andes y el Perú,
y en Chacabuco y Maipú
quién luchó contra la España.
Y en el Paso de la Patria
quién luchó contra el tirano,
fue el desgraciado paisano
que su sangre derramó;
con valentía peleó
hasta que venciendo al cabo
y como argentino bravo
luchó con heroicidad,
por darnos la libertad,
por no siempre ser esclavos.
En fin el gaucho argentino
ha peleado en todas partes,
siguiendo al patrio estandarte
que le marcó su destino;
siempre siguiendo el camino
de una vida perdurable,
siempre empuñando su sable
o con la lanza enristrada,
en medio de la nevada
el paisano infatigable.
El gaucho al fin no descansa,
no tiene patria ni hogar,
está condenado a llevar
siempre el sable o una lanza;
para el gaucho nunca alcanza
esa libertad adquirida,
a costa de tanta vida
del que se sacrificó,
donde por premio sacó
en cada triunfo una herida.
Y de los desfiladeros
cuántas veces se ha caído
en la nieve y se han hundido
muchos cientos de guerreros,
y para eternas memorias
allí está el gaucho argentino,
cual documento divino
coronándose de gloria.
Hoy dónde quiera que va
hay argentinos postrados,
con los miembros destrozados
con las balas de Humaitá,
y para el pobre paisano
se inventan penas sin cuento,
azotes, fusilamientos,
lanza y cepo colombiano.
Décima recopilada por Daniel Videla Dorna (h) “El
Ciudadano”