Si ves llegar a tu alero
una paloma cansada,
deja que entre a tu morada
que como fiel mensajero
yo te la envío lucero
para calmar tu amargura,
y con trinos de dulzura
te dirá lo que te quiero.
Ella será portadora
de una bendita ilusión,
pues conoce la pasión
del corazón que te adora;
y si llega en esa hora
de triste melancolía,
es porque todo ese día
pensó en ti el que te adora.
A solas te ha de contar
el amor que por ti siento,
y un arrullo somnoliento
tu imagen te ha de mirar;
y si de pronto callar
ves al ave que te envío,
es prueba de que un suspiro
sintió a mi alma lanzar.
Acariciá su blancura,
yo también la acaricié,
y un beso deposité
al contemplar tu hermosura,
que en medio de mi locura
tu rostro pensé que fuera,
y ella como si supiera
tendió el pico con dulzura.