Yo también puedo tener
de afectos el alma llena,
pues donde nace una pena
puede brotar un querer;
porque en todo hay a mi ver
dulzura con esplendor,
el tigre tiene su amor,
su cariño la paloma,
la rosa brinda su aroma
y hasta el cardo tiene flor.
Mi voz al decir cantando
lo que mi pecho cultiva,
es una voz que cautiva
y deja al mundo pensando;
pero yo que voy sembrando
el dolor que recogí,
no puedo quererte a ti
por lo que pueda ofrecerte,
no quiero enlutar tu suerte
con las penas que hay en mí.
Tú eres la caricia tierna
yo la queja lastimera,
yo represento al invierno
tú a la hermosa primavera,
tú eres el encanto eterno
con dulzuras encantadas,
yo la congoja llorada
con lágrimas inocentes,
y dos cosas diferentes
deben estar separados.
Tú eres el lucero hermoso
que en la mañanita asoma,
enamorando sus lomas
con sus rayos cariñosos;
tú eres el ángel dichoso
que me ha vuelto a seducir,
lo que le quiero decir
a tu canto enamorado,
he sufrido demasiado
quiero tranquilo morir.
Décima que cantaba el general don Edelmiro J. Farrel,
quien junto con Alberto Mac Donald y José Antonio Güiraldes en su casa de campo
ubicada cerca de Monte. (Es letra de Elías Regules, nota F.L.Lanusse)