Yo fui un árbol estimado
que te di mucho producto,
y si hoy no te he dado fruto
no pienses que me he secado;
si es porque me he deshojado
o estoy más verde que un yuyo,
no pienses que por orgullo
y por ser cosa notoria,
no seas de mala memoria
y acordate que fui tuyo.
Se ha marchitado la planta
al ver cortada la flor,
la sombra te ha de hacer falta
cuando te castigue el sol;
quizás no tengas valor
de verme desamparado,
marchito y tan deshojado
te has de poner a llorar,
entonces has de recordar
a este tu bien estimado.
Yo fui jardín de alegría
que a la par de dulce llama,
a la sombra de una rama
con gusto te recibía;
allí caricias me hacías
y aplacaron tus ardores,
tu recogiste las flores
de este jardín tan florido,
y si hoy las has perdido
será por nuevos amores.
A tu casa de paseo
iba cuando era tu amante,
más no me fuiste constante,
sería por nuevos recreos;
que hoy asegún lo veo
se acabó tu voluntad,
pero un día llegará
que vuelvas arrepentida,
y esta tu planta caída
nueva sombra te dará.
Décima dictada por don Salustiano Cano a