No fui cantor en mi vida,
tampoco sé improvisar,
pero les voy a nombrar
del campo las cosas lindas;
y aquí este cantor les brinda
de su ciencia lo mejor,
y les dirá con valor
que es cosa muy verdadera,
pero más lindo es tener
una china que lo quiera.
Lindo es estar en un rancho
para dormir bien aseado,
y no en el suelo mojado
tender su apero en el pasto;
lindo es ser firme pal basto,
montar cualquier animal,
y si se ofrece esquilar
tener la buena tijera,
pero más lindo es tener
una china que lo quiera.
Lindo es comer un asado
bajo de un ombú coposo,
tener un pingo famoso
y ser hombre respetado;
lindo es pialar de volcado
si se ofrece en una yerra,
y ganar en las carreras
lindo como no ha de ser,
pero más lindo es tener
una china que lo quiera.
Les he cantado señores
aunque yo canto de vicio,
como no soy del oficio
perdonarán los errores;
y habiendo tantos cantores
de diferentes tonadas,
y estando todas sentadas
las gentes aquí reunidas,
yo les doy de despedida
un “viva la paisanada”.
Décimas de Alberto Güiraldes