Te fuistes y me dejaste
sumido en el sinsabor,
olvidándote el amor
que mil veces me juraste;
traidora me abandonaste
sin por qué y sin miramientos,
con el puñal del tormento
tú me has herido tirana,
pero has de llorar mañana
tu amargo arrepentimiento.
Ingrata sin corazón
por qué has dicho que me amabas,
siendo que así me engañabas
con tan perdida intención;
malvada por tu traición
me has dejado macilente,
y mi corazón ardiente
te quiso con idea sana,
pero has de llorar mañana
tu amargo arrepentimiento.
Llorando paso los días,
llorando paso las horas,
pensando en tu cruel falsía
mujer indina y traidora;
tú bien sabes que te llora
mi alma con gran sentimiento,
siempre con hondo contento
te estarás burlando ufana,
pero has de llorar mañana
tu amargo arrepentimiento.
Para mí todo es dolor,
para mí todo es angustia,
soy aquella flor que mustia
sin aroma y sin color;
desde que perdí tu amor
no tengo paz un momento;
honda herida es la que siento
por tu traición soberana,
pero has de llorar mañana
tu amargo arrepentimiento.
Recopilado por Daniel, Celina y María Inés Videla
Dorna. Dictada por Lisandro Lezcano del Departamento de Ojo de Agua, Santiago
del Estero.