Aquí hay una por quien muero
pero no diré quién es,
todas las señas daré
pero nombrarla no puedo,
si la miro desespero
cuando la llego a mirar,
tiene en la cara un lunar
por más señas morenita,
aunque la tengo en mi vista
no se la puedo nombrar.
Ella no es baja ni es alta,
es morenita rosada,
tiene un lunar en la cara,
esa es la que a mí me mata;
es gordita de garganta
y de cintura delgada,
es de cejas bien arqueadas
y de un mirar elegante,
yo quisiera ser su amante
para tenerla a mi lado.
Ella no es blanca es trigueña
como les habré explicado,
tiene un lunar al costado
de un carrillo por más señas;
la quiero para mi dueña
sin cambiar de parecer,
otra tal vez no ha de ser
la que a mí me robe el alma,
más no la quiero nombrar
yo sé bien cómo se llama.
Ella no es flaca ni es gorda
es simpática en hablar,
al mirar es muy formal
en todo es una señora;
no será mejor que todas
pero pocas habrá igual,
para mí todo es calmar
ni aunque la vea marchita,
por más seña es morenita,
tiene en la cara un lunar.
Recopilado por Daniel, Celina y María Inés Videla
Dorna.