Sin mediar explicación
de mi vera te esfumaste,
y artera me traicionaste
con meditada intención;
tu proceder sin razón
aventurose a otros lares,
jugando con los azares
de tus vanas esperanzas,
más el tiempo en sus mudanzas
presa de hará de pesares.
De tu actitud inconstante
te arrepentirás un día,
pues por tu necia porfía
tu porvenir será errante;
y en el rodar ambulante
de tu deseado destino,
no acertarás el camino
que te aleje del dolor,
sólo en ti habrá sinsabor
hasta un final anodino.
Tanto amor te prodigué
que no cupo en tu interior,
pues es sólo el exterior
lo que tu sentido ve;
ciegamente sublimé
tu indiferente escultura,
que de frígida escultura
y estudiada seducción,
en fracasada ambición
sólo encontrará amargura.
En tu firmeza confiado
te brindé cariño fiel,
más ante falla tan cruel
de tu amor ya me he olvidado;
lo que anhelo vanamente,
en mi futuro y presente
no serás ni eres memoria,
pues tu recuerdo en mi mente
muere sin pena ni gloria.
Recopilado por Ricardo Almonacid, en San Antonio de
Areco.