Soy un árbol deshojado
que un mal tiempo le hizo mal,
sólo me queda el pensar
y recordar el pasado;
cuando era de hojas cargado
las aves venían frecuente,
y en mis ramas solamente
alojaban sus niditos,
y hoy que ven marchito
me miran indiferente.
Mis verdes hojas perdí,
mi corteza no verdece,
mis gajos tampoco crecen,
ya no soy quien antes fui;
pero lo digo entre mí
si vuelvo a reverdecer,
las aves han de volver
a sus olvidados nidos,
gozaré tiempos perdidos
y seré quien supe ser.
Cuando era un árbol coposo
a mi sombra se venían,
las aves que allí vivían
contentas llenas de gozo;
ese tiempo primoroso
todo en mal se ha convertido,
las aves dejan sus nidos
sin querer reflexionar,
que mis hojas se han de criar
y seré el que antes he sido.
Todo árbol en tiempo espera
el riego de su hortelano,
y ya espera el buen verano
y la hermosa primavera;
y si a su tiempo pudiera
regarse a esta pobre planta,
que con riego se adelanta
y vuelve a reverdecer,
como suele suceder
que el más cáido se levanta.
Recopilado por Jesús
Pereyra en Capilla del Señor, año 1945.