Sentir después que ha llovido
el olor del trebolar,
y las hojas tiritar
si el viento les da un soplido;
ver al sol medio escondido
tan redondo y colorado,
por detrás un cortinado
que un nublao va formando,
y al perderse dir dejando
su fuego desparramado.
Ver en las ramas cantando
contento los pajaritos,
como tejen sus niditos
con pajas que van juntando;
cuando el sol se va dentrando
verlo juir de los cardales,
rastrojos y pajonales
pa guarecerse en el nido,
que una horqueta han tejido
ayuntándose en casales.
Ver un reflejo dorado
del sol que por fin se escuende,
mientras que la noche tiende
su negro manto estrellado;
como un patacón gastado
ver asomarse la luna,
tras una noche lobuna
y que el vientito soplando,
encrespa a gatas rozando
el agua de la laguna.
Pero el campo se cambea
cuando el verano se aleja,
cae al suelo la hoja vieja
del árbol que amarillea;
todo se arruina y ralea
y hasta el sol medio apagao,
no puede con el nublao
que enturbia su claridá,
y días hay que se va
sin que nos haiga alumbrado.
Tomado a Natalia Lennon, recopilación de Juan
Carballido.