Sabrás que olvidarte aspiro,
que te adoré bien sabés,
pero yo no sé cuál es
la causa de tu retiro;
con justa razón me admiro
al ver tu amor tan trocado,
sin duda te habrás cansado
de verme tan permanente,
porque yo hasta el presente
no sé qué motivo he dado.
No tuve ningún disgusto
me dejaste de querer,
mudaste de parecer
tienes tu dueño a tu gusto;
y así me parece justo
que yo trate de olvidarte,
si de mí creíste burlarte
creíste mal yo te lo digo,
pues ni haberme conocido
jamás debes de acordarte.
No olvides lo que te digo
que mi pecho no te adora,
te prometo desde ahora
el no volverte a querer;
he llegado a comprender
que a otro amor te has dirigido,
ya me echastes en el olvido,
disculpas no puedes dar,
ni te debes de acordar
que en un tiempo te he querido.
Recopilado por Daniel,
Celina y María Inés Videla Dorna, año 1988.