Recibe querida mía
este amoroso papel,
que va el corazón el él
rendido de quien te adora;
no permitas bella aurora
ya que tanto te he querido,
yo que tanto te he querido
y en ti puse mi afición,
herido de honda pasión
hoy con el alma te escribo.
Sabrás de que soy constante,
deseo gozar mi intento,
porque es tanto lo que siento
el no haber podido hablarte;
háblame algo de tu parte,
sin voluntad me tenés,
busca un lugar si podés
y hablar a solas conmigo,
por esta razón te escribo
por saber si me querés.
Si me querés nada cuesta
mándame decir que sí,
si querés nada cuesta
mándame decir que sí,
con su sonido entre mí
vivo queriéndome estar,
yo te quiero y vos me amás
y hace lo que yo te digo,
y serás feliz conmigo
si la respuesta me das.
Sabrás divino lucero
lo que estoy apasionado,
y de pasión tan cargado
que de ti espero un consuelo;
el menor de mis desvelos
para ser dueño de ti,
serás mi propio alelí
y si no te causa enojo,
te quieren mucho mis ojos
desde el día en que te vi.
Recopilado por Natalia Lennon en San Antonio de Areco.