Quien fuere como el halcón
que tanto el vuelo levanta,
humilde baja a tus plantas
hasta tomar posesión;
si algún amante traidor
llega a ocupar mi lugar,
de nuevo vuelvo a volar
tomando rumbo mejor,
y en el árbol del amor
hoy me siento a descansar.
Si en estos propios momentos
yo mi vuelo remontara,
sabría tu pensamiento
en qué corazón se hallaba;
así me desengañaba
digo si engañado estoy,
pero advertí de que soy
en el querer muy constante,
y si tienes otro amante
levanto el vuelo y me voy.
En fin palomita amada
nunca olvides a tu amante,
en ver que yo soy constante
y porque tan mal me pagas,
detengo el vuelo en el aire,
sirviéndome de consuelo
así le pido a mi cielo,
si no querés verme aquí,
no tenés más que decir
ave levanta tu vuelo.
En fin soy despreciado
de lo que me has prometido,
solo triste me retiro
al árbol más elevado;
allí viviré apartado
que ni bajaré a mirarte,
pero si me sos constante
como digo y te quiero,
haré detener el vuelo
en el árbol más brillante.
Recopilado por Daniel, Celina y María Inés Videla
Dorna. Dictado por Ramón Insfrán, conocido como el “Rengo López”, natural de
Monte, quien dice haberla aprendido en el año 1902.