Querida y preciosa flor
fijate bien quién te escribe,
si en tu corazón recibes
estos renglones de amor;
miré con todo fervor
sobre este lacio papel,
pasarme vista por él,
me ordenarás la sentencia,
y verás en tu presencia
sombras de un amante fiel.
Firme con fino amante
como amante firmaré,
firmo que tuyo seré
fiel, amoroso y constante;
aunque esté de ti distante
yo jamás te olvidaré
porque confió en tu fe
pues mi voluntad te adora,
te he dicho y te digo ahora
que yo por vos sufriré.
No desprecies mi presencia
por buscar otro placer,
no vas con otro a poder
y nunca hallarás firmeza,
yo no te ofrezco riquezas
ni tesoros hasta aquí,
pero te prometo sí
corazón y te digo la verdad
que te amo con frenesí.
Más firme que el sol seré
y más firme que un diamante,
haré que me seas constante
y me guardes toda fe;
querida por vos daré
el sufrimiento más fuerte,
aunque me cueste la muerte
me arrojaré a padecer,
y para mayor placer
cuando mi gusto es quererte.
Décima anotada por don Domingo Iraola, el día 28 de
julio de 1978.