Pido al cielo inspiración
a los campos y a las flores,
a los pájaros cantores
y a toda la Creación;
para enviarte la emoción
de mis sentidos amores,
y en expresivos colores
pintarte mi adoración,
para beber de tu savia
como el injerto en embrión.
La distancia tan impía
que inclemente nos separa,
hizo que en mi penetrara
creciente amor día a día;
que al saber que te perdía
invadiera en mi razón,
la más cruenta desazón
que engendró mi pensamiento,
enlutado del tormento
por mi ya yerta ilusión.
Sé que aunque no seas mía
para siempre te amaré,
que en incesante agonía
muriendo yo viviré;
que es tuya mi voluntad
que esclavo tuyo seré,
que abrumado de recuerdos
por el mundo rodaré,
que aunque no estés a mi lado
siempre a tu lado estaré.
Este papel que te envío
es de mi amor pasajero,
y aunque distante confío
te hará saber que te quiero;
que ni el desolado estero
que nos separa implacable,
distancia inconmensurable
imposible de surcar,
que borre no ha de lograr
tu recuerdo inolvidable.
Recopilación de Ricardo Almonacid en San Antonio de
Areco.