Ya que la atención merezco
de un joven noble y atento,
en este alegre momento
toda mi amistad le ofrezco;
de otros términos carezco
más dignos de su atención,
por esa su condición
de ser tan considerado,
y en su amistad inspirado
hoy le habla mi corazón.
Por tanto haberme servido
y tanto haberme apreciado,
yo lo estimo con agrado,
le estoy siempre agradecido;
usted para mí ha sido
un puerto de salvación,
porque usté en toda ocasión
que me vio menesteroso,
siempre noble y generoso
alivió mi situación.
Amigos siempre he tenido
ciertamente le diré,
y ninguno como usted
así desinteresado,
siempre que lo he precisado
usted me ha favorecido,
ninguna vez ha querido
correspondencia admitir,
cuando tantos sin servir
quieren ser correspondidos.
Por eso en esta ocasión
espero de mí reciba,
la demostración más viva
de esta amistad verdadera;
y que será duradera
mientras viva y pueda estar,
que yo no lo he de olvidar
en lo que pueda aunque ausente,
su servidor permanente
en lo que guste mandar.
Recopilación de Daniel, Celina y María Inés Videla
Dorna, año 1988. Dictado por David Cueto, a quien lo dio Cándido Irigoyen, de
Trenque Lauquén.