Muda la fina esperanza,
muda todo lo profundo,
de suerte que en este mundo
todo presenta mudanza;
muda el fiel de la balanza,
muda el clima con los años,
muda el agua de los baños
por su corriente menuda,
y así como todos mudan
que yo mude no es extraño.
Muda el más fino diamante
de mano en mano su brillo,
muda nido el pajarillo,
muda el pensar un amante;
y así muda el navegante
su rumbo con mucho amaño,
y con disgusto tamaño
muda traje la que enviuda,
y así como todos mudan
que yo mude no es extraño.
Muda el más fiel escribano
su más apreciable pluma,
mudan los mares su espuma,
muda cabello el anciano,
muda la planta en verano
sus hojas una por una,
muda el que ama con ternura
temeroso de un engaño,
y así como todos mudan
que yo mude no es extraño.
Muda el sol en su carrera
cuando la noche lo asiste,
muda el campo y se reviste
de verde en la primavera;
muda de pelo la fiera,
muda de color el paño,
muda el pastor su rebaño
por ver si así Dios lo ayuda,
y así como todos mudan
que yo mude no es extraño.
Recopilado por José A. “Piquillín” Güiraldes.