Lamento la suerte mía
porque se apartó de mí,
placer y gloria perdí
al perder lo que tenía;
para mí no hay alegría
ni encuentro gusto cabal,
si comparación igual
aunque perdiese la vida,
perdí mi prenda querida
que era todo mi caudal.
Perdí mi prenda adorada,
para mí fue un sentimiento,
porque se acabó el contento
perdiendo el sí de mi amada;
como la gloria se acaba
se acabó la suerte mía,
placer, gloria y alegría
volver a tener no espero,
perdí todo el mundo entero
a perder lo que tenía.
No habrá desgracia malvada
ni habrá tormento mayor,
ni habrá más grande dolor
que el olvido de una amada;
como yo que la apreciaba
consuelo nunca tendré,
al considerar de qué
el que nace desgraciado,
y queda desamparado
como en el mundo quedé.
Ya mi amada me olvidó,
con justa razón me quejo,
porque se acabó el espejo
en que me miraba yo;
del corazón me borró,
siempre me lamentaré,
consuelo nunca tendré
hasta dejar de existir,
y como amante que fui
mientras viva lloraré.
Ahí tiene amigo fulano,
arco de cincuenta rosas,
y en medio de las cincuenta
viva su señora esposa.
Recopilado por Daniel, Celina y María Inés Videla
Dorna. Décimas dictadas por Miguel Medina, natural de Gualeguaychú, Entre Ríos.