Quien tiene su habitación
en las orillas del río,
debe mirar el peligro
que haiga alguna inundación;
y si alguna quemazón
llega a su choza a incendiar,
para poderla salvar
en tal tenga su atención,
igual el agua que el fuego
en lo peligroso son.
Un padre tuvo dos hijos
del cual uno por ventura,
lo protegió la fortuna
por gracia que el cielo le hizo;
del otro la suerte quiso
de nacer horrible y feo,
y teniendo por empleo
amor a su propia sangre,
a la vista de los padres
igual es lindo que feo.
Un pintor con su pincel
pinto muy hermoso el sol,
sin la menor dilación
pintó la luna también;
y cuando quiso vender
estas dos buenas pinturas,
pidió al comprador la suma
del precio que ellas tenían,
dijo el pintor que valían
igual el sol que la luna.
De oro fino hizo un platero,
un Dios de carne apacible,
y un feo de modo horrible,
ambos de un valor entero;
comprador un pasajero
que se llamó Ceofronio,
fue como un testimonio
al reclamarle su peso,
dijo el platero que el peso
igual es Dios que el demonio.
Recopilado por Jesús
Pereyra en Capilla del Señor, año 1945.