Hace algún tiempo mi vida
que merecí el hablarte,
pues hoy vengo a recordarte
la palabra prometida;
tú eres la prenda querida
que yo amo constantemente,
no por estar yo ausente
pienses que te he olvidado,
la palabra que te he dado
la sostengo hasta la muerte.
Yo te prometí con fe
el vivir siempre a tu lado,
si es que no lo has olvidado
hoy me dedico a cumplir;
digo si es que no tienes
algún otro impedimento,
me dirás cuál es tu intento
por medio de algún papel,
en mi tan sólo es deber
ser constante y ser atento.
Si alguno de mí te ha hablado
me lo puedes avisar,
si me desea ese mal
alguno más allegado,
yo no estoy desengañado
que ninguno en onza de oro,
para que todos lo quieran
y me lo puedes decir,
porque prefiero morir
que faltar a quien adoro.
Mi vida aquella palabra
que tú me has sabido dar,
la he sabido conservar
contestarás bien del alma;
que de nuestro amor la llama
siempre en mi pecho arderá,
por un papel me dirás
ya hablarnos no podemos,
entonces los dos juremos.
Recopilado por Jesús
Pereyra en Capilla del Señor, año 1945.