Haciendo comparación
de todos los instrumentos,
va a decir mi entendimiento
cuál medita la elección;
no negará la razón
de la música en la rama,
si es el clarín de la fama
es la música del viento,
para mí no hay instrumento
que se iguale a la guitarra.
Sensación dulce y extraña
causa el violín con su acento,
y el arpa con sus lamentos
sus gemidos acompaña;
pero tocando con maña
una guitarra sonora,
ella canta, gime y llora
y vibrando se asemeja,
a las aves que festejan
a la encantadora aurora.
No desconozco el valor
del prestigio de los pianos,
que tocan con suaves manos
señoritas de alto honor;
pero para mí es mejor
aunque humilde la guitarra;
y además cuando la agarra
un famoso guitarrero,
y la toca con esmero
como si fuera un arpa.
La guitarra es el mejor
sin fin de los instrumentos,
hasta de acompañamiento
e las voces del cantor;
ella remeda al tambor;
el clarín y la campana,
y si es de mano liviana
aquel que la ha de tocar,
es capaz de arremedar
hasta la palabra humana.
Recopilación de Daniel, Celina y María Inés Videla
Dorna, año 1988.