Es mucho pedir a Dios
pedirle un millón de pesos,
pero si te pido un beso
no es mucho pedirte a vos;
esto queda entre los dos,
nadie lo podrá notar,
y así nos podremos dar
todos los besos que quiera,
no quedará ni siquiera
de un besito la señal.
Yo te lo doy garantido
que nadie lo va a notar,
nada me debes negar
cuando yo cielo querido;
implorando te lo pido
en prueba de tu querer,
vos sos la única mujer
que inspiró mi amor primero,
así dámelo ligero
cuando nadie pueda ver.
Y si no dame un abrazo
si no me quieres besar,
que para mí será igual
mientras andes con atraso;
yo de prendas no hago caso,
no me interesan riquezas,
yo quiero una prenda de esas,
un abrazo o un besito,
sólo tu rostro bonito
es lo que a mí me interesa.
Dame un beso bien querido
si me tenés voluntad,
que si un abrazo me das
igual quedo agradecido;
con las pruebas que te pido
yo no trato de ofenderte,
quisiera besar tu frente
para aliviar mis dolores,
y entonces con más fervores
yo sabré corresponderte.
Recopilación de Don “Piquillín” Güiraldes: <a Pedro
de Dios, nativo de San Antonio de Areco, conocido por “el sordo de Dios”, le
aprendí esta décima en la estancia La Porteña en 1920