Poncho de flecos trenzados
con diez otoños de vida,
poncho de puntas caídas
con un adorno al costado;
poncho que te has entregado
como un divino tesoro,
para que las manos de oro
de una tucumana fiel,
bordara un rojo clavel
y las palabras te adoro.
Bandera de mis patriadas
emponchado de congojas,
llevas una mancha roja
ganada de atropelladas;
cuando en las duras topadas
con el rival pendenciero,
te arrollabas altanero
al brazo de tu patrón,
pa peliar por la pasión
de unos ojazos matreros.
Allí va china un regalo
orgullo de mi altivez,
consérvalo que tal vez
puedes un día precisarlo;
toma mi poncho y guárdalo,
con el correr de los años
cuando los fríos extraños
te abrumen con su rigor,
te hará sentir su calor
mi viejo poncho castaño.
Tomado a Natalia Lennon.