Dios cuando el mundo hacía
dio muestras de su grandeza,
al tigre le dio fiereza
y al hombre sabiduría;
y con suprema armonía
puso estrellas en el cielo,
agua le dio al arroyuelo
al mar le dio blanca espuma,
al pájaro finas plumas
y a mí me dio desconsuelo.
Pastos a los campos les dio
asombrando a los mortales,
con variados animales
toda la tierra pobló;
su gran obra completó
dando a la nieve blancura,
a la mujer hermosura,
a la tierra movimiento,
a mí me dio sentimiento,
desengaño y desventura.
Repartió ríos y montes,
selvas, valles y montañas,
y cubrió los horizontes
con diez mil nubes extrañas;
creó desierto y campañas
con sus dones todos todo llena,
por donde quiera resuena
a mi Dios me dio ansiedad,
tristeza, dolor y pena.
Dios grande y celestial
perdóname si mentí,
también me distes a mí
un don grande y sin igual;
puesto que siendo mi mal
desengaños y tormentos,
el inmenso sufrimiento
que el corazón me desgarra,
Dios me diste la guitarra
para cantar mis lamentos.
Recopilado por Jesús
Pereyra en Capilla del Señor, año 1945.