Prisionero un cardenal
en su jaula con porfía,
me lamento noche y día,
me encuentro triste y fatal;
y digo soy cardenal
que entre las selvas me crié,
mis alegrías canté
en un solitario prado,
dos mil suspiros largué
entre rejas encerrado.
Yo también fui cardenal
en un tiempo libre fui,
sobre un mimbre sarandí
allí me puse a cantar:
jamás yo llegué a pensar
verme triste prisionero,
siendo un pájaro matrero
cómo me vine a encerrar,
y hoy me puedo lamentar
un cardenal prisionero.
Yo por fin caigo en la jaula
y no tengo más qué hacer,
que esperar que echen alpiste
para ponerme a comer;
y si me dan de beber
me puedo llamar ufano,
siento otros cantos lejanos
de mil aves que se alejan,
yo también dentro e mis rejas
largo un canto soberano.
Soy cardenal amarillo
de pluma fina y dorada,
soy el ave destinada
a morir en un presidio;
sufro males y martirios
por mi libertad clamando,
y a más mis horas logrando
por ver si puedo salir,
mas pienso que he de morir
entre rejas encerrado.
Recopilado por Daniel, Celina y María Inés Videla
Dorna. Dictado por Beltrán Ledesma, que lo aprendió a un amigo llamado Silvano
Echevarría del partido de Tandil.