Después de tanto soñar
y haberlo deseado tanto,
mi contento se hace llanto
pues no alcanzo a despertar;
dos ojos en su mirar
han cambiado quién diría,
mi tristeza en alegría
haciendo de luz derroche,
también mi oscura noche
en un luminoso día.
Hoy mi fe que ayer perdí
se renueva y va creciendo,
siento que va renaciendo
cuando ayer casi morí;
pues de aquel día sentí
que al mirar me acariciaban,
que mis penas se acabaron,
que soy otro sin sonrojos,
gracias le doy a tus ojos,
gracias porque me miraron.
Recopilado por Daniel, Celina y María Inés Videla
Dorna.