Hoy pago por la pasión
que tomé de tu hermosura,
hoy se me brindó la pluma
para escribirte mi amor;
valido de ese favor
niña te vengo a decir,
que muy poco he de vivir
si no llego a ser tu amante,
contéstame en el instante
que estoy delante de ti.
El papel me dijo un día
que pensativo me hallaba,
que porque no lo ocupaba
si en algo me parecía;
que el pronto me serviría
con empeño y diligencia,
y que con gran indulgencia
enseguida le escribiera,
y al pronto, yo le pidiera
a mi amor en tu presencia.
Estaba solo y pensando
en tu amor muy triste y fijo,
vino la tinta y me dijo
que si yo estaba llorando;
yo le dije estoy penando
por culpa de una hermosura,
entonces con gran dulzura
la tinta me contestó,
que si la ocupaba yo
tendría gloria segura.
Niña adorada en suma
perdón por tanto primor,
hoy te declaro mi amor
con tinta, papel y pluma;
yo quisiera con fortuna
ser un amante de ti,
y espero digas que sí
con tu preciosa boquita,
por ser tú la más bonita
de cuantas yo conocí.
Recopilado por Jesús
Pereyra en Capilla del Señor, año 1945.