Cuando ya la tardecita
(Estilo)

Cuando ya la tardecita 

su última luz va apagando, 

y yo venía llegando 

a la morada en que habito;

y como vivo solito

el rancho estaba silencioso,

sin que turbe su reposo

nada más que mi llegada, 

el balar de la majada

y el gemir del sauce añoso.  


Y una vez de haberme apeado

al lado del mojinete,

desensillo y largo el flete 

y recojo mi recado;

priendo fuego y un asado

corto y ensarto al momento, 

mientras el agua caliento

pongo yerba al cimarrón, 

y después junto al fogón

a cimarronear me siento.     


Y de ahí tiemplo la guitarra 

que es mi única compañía,

de mi rancho la alegría 

y de mi alma el consuelo; 

siempre canto mis desvelos

y mis amores de ayer,

y en ese grato placer 

vivo solo entre los llanos, 

sin padre, madre ni hermanos, 

sin parientes ni mujer.

Comentarios del Archivero

Décima recopilada por María Inés Videla Dorna de Güiraldes.