Cuando oigas decir mi vida
que mi cuerpo es un cadáver,
dirás prenda apetecida
se acabó un amante estable,
que nunca te fue variable
cuando conmigo existió,
te pido le digas vos
lo siento y lo he de sentir,
y llorando has de decir
quien me amaba se acabó.
Bien sabes mi cielo amado
cuando dejes de llorar,
cuando me has de colocar
dentro del sepulcro helado;
dirás con llanto angustiado
se acabó quien me decía
que no me había de olvidar,
entonces podrás llorar
adorada prenda mía.
Tú sabes cielo querido
que faltando mi existencia,
se acaban correspondencias
que en este mundo han habido;
también mi bien es sabido
que si a vos he de llorarte,
porque ya no podré amarte
en este mundo por cierto,
como mi alma no ha muerto
no dejaré de adorarte.
Cuando la muerte al momento
venga y me quite la vida,
no importa prenda querida
aunque me falte el aliento,
procuraré el adorarte
y pondré en alguna parte
de mi sepulcro un letrero,
con renglones verdaderos
como que he sabido amarte.
Tomado a Natalia Lennon. Figura en las Décimas del
cuaderno del Sr. Matorras, Salta.