Cuando salgas a rodar
has de ir bien prevenido,
que no has de ser muy despierto
ni tampoco mal dormido;
ni has de ser muy comedido
ni muy vivo en el hablar,
puede llegar a enfadar
tu mucho comedimiento,
seguí los mismos ejemplos
de la casa donde estás.
Si en caso vieras pelear
al marido y la mujer,
te haces el que no los ves
que solos se han de apartar;
y después han de quedar
la mujer con el marido,
hacete el desentendido,
no hagas juicio apasionado,
que de parte del casado
el que se opone es perdido.
Si el camino en donde vas
la vida se están quitando,
seguí tu camino andando,
de todo te librarás;
de testigo no sirvás
porque es cosa muy notable,
y también es respetable
en un mozo forastero,
perder la vida primero
y no ser testigo e nadie.
Recopilado por Jesús
Pereyra en Capilla del Señor, año 1945.