Siente una fragante flor
la grande seca a su tiempo,
y una azucena al momento
siente perder su color;
siente un lirio de perder
lo que un buen tiempo le dio,
siente porque le costó
lo que el tiempo le había dado,
porque nació desgraciado
lo mismo que nací yo.
Si una débil planta siente
faltarle el riego a su tiempo,
porque la trastorna el viento
y la pone en triste suerte;
si aquella tan débil siente
perder todo su color,
porque el aire no miró
y la deshojó inclemente,
si una débil planta siente
cómo no he de sentir yo.
Siente un ave haber perdido
todo cuanto ha trabajado,
hasta el tiempo que haya echado
en su desgraciado nido;
se desconsuela abatido
en la jaula que cayó,
y en su libertad perdió
hoy el mirar inclemente,
si una débil ave siente
cómo no he de sentir yo.
Siente una piedra en el agua
la crueldad de su prisión,
y también siente el calor
un duro hierro en la fragua;
siente el labrador que labra
de perder lo que sembró,
siente porque le costó
trabajar frecuentemente,
si un triste labrador siente
cómo no he de sentir yo.
Recopilado por Daniel,
Celina y María Inés Videla Dorna, año 1988.