Camaradas de mi vida
preguntarles me conviene,
si han visto o alguno tiene
a mi hermosura escondida;
es prenda muy conocida
pueden saber dónde está,
si la hubieran visto ya
siquiera por mi consuelo,
razón de mi hermoso cielo
señores quién me dará.
Es una deidad muy bella
por quien de amores me abraso,
doy las señas por si acaso
se encuentra alguno con ella;
es una luna, una estrella,
un lucero esclarecido,
por quien me siento perdido,
por quien lloro y lloraré,
a quien busco y buscaré
aunque me cueste un sentido.
Buscándola qué aflicción
todo mi cuerpo he bañado,
con lágrimas que ha llorado
mi afligido corazón;
en verla no tengo acción,
razón de ella no he tenido,
más lloroso que afligido
a muchos he preguntado,
no encuentro quién me haya dado
razón de mi bien perdido.
Por fin yo ya no he dejado
peña, montaña y abrojo,
ni guarida que mis ojos
a mi bien no hayan buscado;
y si alguno la ha encontrado
y la quiera enajenar,
bien me la puede entregar
o tenga por entendido,
que aunque me cueste un sentido
la quiero y la he de buscar.
Recopilado por Daniel, Celina y
María Inés Videla Dorna. Décimas dictadas por Beltrán Ledesma en San Miguel del
Monte, que la aprendió en el cuartel 7º de Infantería en el año 1919.