Ayer pensaba lo que hoy,
hoy pienso lo que mañana,
que mañana pensaré
lo mismo que ayer pensaba.
Ayer abrí los sentidos
a la luz de la razón,
ayer tuve esa intención
como siempre la he tenido;
todo el tiempo que he vivido
he sido como hoy soy yo,
cavilando siempre estoy
del modo que he de vivir,
y como debo seguir
ayer pensaba lo que hoy.
Hoy pienso que en esta vida
una ley proseguiré,
y en ella firme estaré
hasta la última agonía;
la propia experiencia mía
me enseña que así lo haga,
y también me lo declara
mi propio conocimiento,
y para tener acierto
hoy pienso lo que mañana.
Si mañana es un talento
y hoy mi propio natural,
creo que me ha de alumbrar
la luz del conocimiento;
es suficiente con esto
para quien sabe entender,
lo que me ha pasado ayer
hago memoria de todo,
y pienso del mismo modo
que mañana pensaré.
Lo mismo que ayer, al fin,
pensaba lo que hoy pensé,
y dije lo que diré
y lo que debo decir;
sin advertir conocí
que a mí la ley me amparaba,
lo mismo que me anunciaba
el estado en que yo vivo,
pensando estoy lo que digo
lo mismo que ayer pensaba.
Recopilado por Jesús Pereyra en Capilla del Señor, año
1945.