Terrible pena me da
al verme ausente de ti,
porque has sido para mí
mi gloria y mi libertad;
toda mi felicidad
en todo placer cumplido,
a tu lado he conseguido
hallar vida y complacencia,
hoy me quita la querencia
ausencia, tiempo y olvido.
La ausencia me ha sentenciado
que he de vivir suspirando,
el tiempo me está quitando
lo que otro tiempo me ha dado;
si el olvido no ha llegado
creo que viene marchando,
poco a poco irá llegando
hasta quitarme la suerte,
mañana será mi muerte
hoy me están amenazando.
Tormentos y pesadumbre
hoy paso por tu hermosura,
si ayer estuve en la altura
hoy he cáido de la cumbre;
a padecer por costumbre
y vivir agonizando,
mi cuerpo viene bajando
de tan cruel abatimiento,
y termina su contento
mi corazón sollozando.
Al fin las glorias de ayer
hoy el mundo me ha quitado,
el tiempo cruel y pesado
sus rigores me hace ver;
y para más padecer
veo venir el olvido,
mi corazón afligido
que tiene que ser derecho,
en el centro de mi pecho
se halla triste y abatido.
Recopilado por Jesús
Pereyra en Capilla del Señor, año 1945.