Pregunto a los entendidos
y a los hombres de instrucción,
cuál es el mejor amor
en el mundo conocido;
los hombres que han recorrido
toda esta escala social,
habrán llegado a palpar
que es verdad innegable,
que como el amor de madre
otro en el mundo no habrá.
Dicen que el amor de esposa
es puro, fino y constante,
pero puede en un instante
extinguirse cual la rosa;
puede ser ella hacendosa
y amar con idolatría,
mas puede llegar un día
de olvidar lo más sagrado,
lo que por un hijo amado
su amor no distinguiría.
Cuántas veces una madre
por la salvación de su hijo,
hace tales sacrificios
que con nada es comparable;
la madre nunca es variable
esté enfermo o en prisión,
ella es capaz por salvarle
de arrancarse el corazón,
por eso es que no hay amor
más puro que el de la madre.
Un juramento sagrado
es el que hacen los esposos,
cuando fieles y amorosos
hasta el altar han llegado;
allí los dos se han jurado
un amor sacramental,
pero ha llegado a ejemplar
de llegar a ser variable,
lo que el amor de una madre
no se podrá comparar.
Décimas enviadas por Almanzor D´Agustini a José
Antonio Güiraldes en carta fechada el día 20-5-1935.