En mi triste rancho
(Vidalita)

En mi triste rancho
vidalitá,
ya no hay alegría,
porque se ha ausentado
vidalitá,
la paloma mía.

En la tardecita
vidalitá,
si me divisaba,
lo dejaba todo
vidalitá,
y hacia mí volaba.

Las blancas patitas
vidalitá,
en mi hombro ponía,
y medio llorosa
vidalitá,
besos me pedía. 

Yo que la quería
vidalitá,
presto la besaba,
y ella de contenta
vidalitá,
mi querer lloraba.

Su piquito de oro
vidalitá,
siempre me moría,
para darme un beso
vidalitá,
lleno de alegría.

Comentarios del Archivero
Tomados de un viejo manual