Adiós pueblo, adiós casas,
adiós pago en que nací,
voy a ausentarme de aquí,
grande será mi desgracia;
la mala suerte me pasa
pero a todos dejo en paz,
me ausento pero quizás
voy buscando quien me ampare,
adiós mi padre y mi madre
ya no volveré jamás.
Por el destino empujado
me veo en el caso tal,
después que conocí el mal
busqué el alivio y fue tarde;
me fui a buscar voluntades,
unas malas y otras buenas,
donde conocí las penas
del placer y del engaño,
en otros pagos extraños
mirando caras ajenas.
El hombre que anda en la mala
aunque luche y se esclavice,
por más derecho que pise
siempre andará desconfiando;
a todo el mundo dudando
haciendo mil sacrificios,
nunca le faltan resquicios
pa donde lo miran mal,
aunque sea servicial
no agrande con sus servicios.
Dictado en el año 1930 a los Videla Dorna, por un
alambrador que dijo la había aprendido en el partido de San Miguel de la
Guardia del Monte.