Como no te puedo ver
en ti vivo soñando,
dos mil caricias te mando
por medio de este papel;
desde el día en que pensé
ausentarme de tu lado,
todo el tiempo lo he pasado
recordando tu hermosura,
y que yo no he de olvidarte
puedes estar bien segura.
Como puedo estar a gusto
de ti al estar separado,
al desconsuelo entregado
lleno de todo disgusto;
yo ningún placer disfruto
al no poderte mirar,
ni menos poder hablar
he de sufrir y llorar,
ni siquiera un solo instante
te he de poder olvidar.
Me parece estarte hablando
aunque tan lejos te veo,
con las ansias del deseo
que me tienen cavilando;
si duermo te estoy soñando,
despierto veo que no,
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las ilusiones del sueño,
entonces con más empeño
lloro tu separación.
A cada instante me vienen
mil deseos de ir a verte,
pero ahora está mi suerte
me prohíbe y me detiene,
yo sé bien que me conviene
estar en tu compañía,
pero eso será algún día,
ahora tendré paciencia,
……
Recopilado por Jesús Pereyra en Capilla del Señor, año
1945