Si esta guitarra al vibrar
tristezas en tu alma deja,
es porque tiene una queja
y a la fuerza ha de llorar;
amor te vengo a implorar
en esta endecha sentida,
y no te asombres mi vida
que anhele tu dulce amor,
¿cómo no ha de amar la flor
al sol que le da la vida.
Una abeja solitaria
en un árido desierto,
que sobre el follaje muerto
vive calma pasionaria;
ayudó a la suerte varia
que a opuestos destinos toca,
al comprender lo que invoca
mi amor a tu alma tan fiel,
¡dame una gota de miel!
¡de esa miel que hay en tu boca!
Concédeme una mirada
de esas que anuncian la aurora,
mientras huye con las horas
la felicidad soñada;
y perdóname mi amada
si esta canción fue importuna;
más los astros por fortuna
aún cuando se hallan tan lejos,
no le niegan su reflejo
al cristal de la laguna.
(Sol mayor) Tomado
a Natalia Lennon, quien lo recopiló de Doña Ema Rojo, de San Antonio de
Areco.