Poniéndome de arador
até el pingo en el arado,
lo que nadie había sembrado
me dispuse a sembrar yo;
sembré semillas de amor
porque es la brosa más fuerte,
muchos dicen no promete
porque es cosecha tardía,
más yo confío en mi suerte
mientras que dure la vida.
Un día con la mansera
abriendo un surco el arado,
me dijo el pingo enfadado
“vas mal con tu sementera.”
Yo le dije eso es zoncera,
Lo que requiere es constancia,
Y si el tiempo no me abrasa
he de cosechar temprano,
que en viniendo bien el año
yo no pierdo la esperanza.
Muchos creen que sembrar
es solo tirar semillas,
par ver las florecillas
hay que saber cultivar;
porque en el arte de amar
yo soy un buen sembrador,
siembro semillas de amor
para cosechar buen fruto,
y aunque hay desengaño injusto
algo he de cosechar yo.
Tengo unos granos sembrados
que pronto pienso probar,
han comenzado a brotar
y se hallan muy elevados;
un gran afecto han mostrado
son sus frutos exquisitos,
ningún desengaño he visto
y ya están por florecer,
y si no florecen bien
del sembrado algo habré visto.
(Mi mayor) Letra
tomada de papeles viejos de Don Ramón Ferreyra. Música recopilada por Natalia
Lennon.